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jueves, 19 de febrero de 2015
Los dos cimientos
Por tanto, cualquiera que oye estas palabras mías y las pone en práctica, será semejante a un hombre sabio que edificó su casa sobre la roca; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca. Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción.
(Mateo 7:24-28)
domingo, 2 de noviembre de 2014
Me regocijaré
17
Aunque la higuera no eche brotes,
ni haya fruto en las viñas;
aunque falte el producto del olivo,
y los campos no produzcan alimento;
aunque falten las ovejas del aprisco,
y no haya vacas en los establos,
18
con todo yo me alegraré en el Señor,
me regocijaré en el Dios de mi salvación.
19
El Señor Dios es mi fortaleza;
El ha hecho mis pies como los de las ciervas,
y por las alturas me hace caminar.
(Habacuc 3:17-19)
lunes, 27 de enero de 2014
A ti levanto mis ojos
A ti
levanto mis ojos,
¡oh tú que reinas en los cielos!
He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor,
como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios
hasta que se apiade de nosotros.
¡oh tú que reinas en los cielos!
He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de su señor,
como los ojos de la sierva a la mano de su señora,
así nuestros ojos miran al Señor nuestro Dios
hasta que se apiade de nosotros.
Ten
piedad de nosotros, oh Señor, ten piedad de
nosotros,
porque muy hartos estamos de desprecio.
Harta en extremo está nuestra alma
del escarnio de los que están en holgura,
y del desprecio de los soberbios.
porque muy hartos estamos de desprecio.
Harta en extremo está nuestra alma
del escarnio de los que están en holgura,
y del desprecio de los soberbios.
(Salmo
123:1-4)
jueves, 24 de octubre de 2013
Tú lo verás
Apártate del mal y haz el bien,y tendrás morada para siempre.
Porque el Señor ama la justicia,
y no abandona a sus santos;
ellos son preservados para siempre,
pero la descendencia de los impíos será exterminada.
Los justos poseerán la tierra,
y para siempre morarán en ella.
La boca del justo profiere sabiduría
y su lengua habla rectitud.
La ley de su Dios está en su corazón;
no vacilan sus pasos.
El impío acecha al justo
y procura matarlo.
El Señor no dejará al justo en sus manos,
ni permitirá que lo condenen cuando sea juzgado.
Espera en el Señor y guarda su camino,
y El te exaltará para que poseas la tierra;
cuando los impíos sean exterminados, tú lo verás.
(Salmo 37:27-34)
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